Vitamina D, Ácido Fólico e Infección por HPV: Interacción entre Micronutrientes, Inmunidad y Patogénesis Viral

Autores:
Dra. Carolina Denise Alonso1, Dra. Martha Cora Eliseht2, Prof. Dra. Laura Fleider3

Introducción

La infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) representa uno de los desafíos más significativos en la salud pública global, siendo la enfermedad de transmisión sexual más común y la causa principal de cáncer de cuello uterino, así como de otras neoplasias anogenitales y orofaríngeas. A pesar de los avances en la prevención mediante vacunación y los programas de screening, la persistencia viral y la progresión de las lesiones precursoras siguen siendo preocupaciones latentes que afectan a millones de personas en todo el mundo. La compleja interacción entre el virus y el sistema inmune del huésped determinan el curso de la infección desde una eliminación espontánea hasta una persistencia que puede conducir a la patogénesis tumoral.

Si bien la respuesta inmunológica del huésped es crucial para controlar la infección por VPH, ésta puede ser modulada por diversos factores. Entre estos, la nutrición emerge como un campo de estudio prometedor: en particular, la Vitamina D y el Ácido Fólico, micronutrientes esenciales con reconocidas funciones en la regulación de la inmunidad y los procesos celulares que han captado el interés de la comunidad científica. La Vitamina D es conocida por su capacidad inmunomoduladora influyendo en la respuesta inmune innata y adaptativa, mientras que el Ácido Fólico juega un papel vital en la síntesis de ADN, la metilación y la proliferación celular, procesos fundamentales para una respuesta inmune efectiva y la estabilidad genómica.

Se postula que las deficiencias en estos micronutrientes podrían comprometer la respuesta antiviral y, en consecuencia, incrementar el riesgo de complicaciones relacionadas con el VPH.

La relevancia de este estudio radica en identificar factores modificables que puedan contribuir a estrategias complementarias en la prevención y el manejo de la infección por VPH y sus consecuencias oncogénicas. Al sintetizar el conocimiento actual sobre la interacción entre estos micronutrientes, la inmunidad y el VPH, el objetivo principal es ofrecer una perspectiva integral sobre cómo la nutrición puede ser un determinante clave en el destino de esta prevalente infección viral.

El objetivo principal es establecer la influencia de estos micronutrientes sobre la capacidad del sistema inmune para combatir el virus, así como en la persistencia viral y la progresión de las lesiones asociadas mediante sus niveles séricos y biodisponibilidad.

Como objetivo secundario, se busca analizar la compleja interacción entre la Vitamina D, el Ácido Fólico, la inmunidad del huésped y la patogénesis de la infección por VPH.    

Desarrollo

Vitamina D y su rol inmunomodulador.

La Vitamina D no es una vitamina en el sentido tradicional, sino más bien una prohormona esteroidea que se sintetiza principalmente en la piel bajo la exposición a la radiación ultravioleta B (UVB) de la luz solar. Aunque también puede obtenerse en menor medida a través de la dieta (pescado graso, yemas de huevo, alimentos fortificados), la exposición solar es la fuente más significativa para la mayoría de las personas. (Figura 1)

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Síntesis y metabolismo de la Vitamina D. (8)

El proceso metabólico de la Vitamina D comienza con la síntesis cutánea, donde el 7-dehidrocolesterol -un precursor del colesterol- es transformado en Vitamina D3 (colecalciferol) por la acción de la radiación UVB. Paralelamente, la Vitamina D2 (ergocalciferol) se adquiere principalmente de fuentes vegetales y suplementos. Ambas formas son biológicamente activas y comparten rutas metabólicas similares en el organismo. Una vez sintetizada o ingerida, la Vitamina D se dirige hacia el hígado. Allí, una enzima específica, la Vitamina D 25-hidroxilasa (CYP2R1), la convierte en 25-hidroxivitamina D [25(OH)D], comúnmente conocida como calcidiol. Esta es la forma predominante de Vitamina D que circula en la sangre y, debido a su mayor vida media, se utiliza ampliamente como el marcador principal para evaluar el estado de la Vitamina D en un individuo. Posteriormente, la 25(OH)D es transportada a los riñones, donde experimenta una segunda hidroxilación. Una enzima mitocondrial, la 1-alfa-hidroxilasa (CYP27B1), la transforma en 1,25-dihidroxivitamina D, conocida como calcitriol.

El calcitriol constituye la forma hormonalmente activa de la Vitamina D y es el responsable de la mayoría de sus efectos biológicos. Las funciones del calcitriol se ejercen al unirse al receptor de Vitamina D (VDR), un receptor nuclear que se encuentra en una gran variedad de células y tejidos por todo el cuerpo, no sólo los tejidos clásicamente asociados al metabolismo del calcio y los huesos, como el intestino, los riñones y las glándulas paratiroides, sino también células del sistema inmune como macrófagos, linfocitos T y linfocitos B. Una vez que el calcitriol se une al VDR, este complejo se traslada al núcleo celular, donde se une a secuencias específicas de ADN, conocidas como elementos de respuesta a Vitamina D (VDREs). Esta unión modula la expresión de cientos de genes, lo que explica la amplia y diversa gama de funciones fisiológicas de la Vitamina D, que van mucho más allá de su conocido papel en la salud ósea. Para asegurar la homeostasis, el cuerpo también posee una vía de inactivación para la Vitamina D, a cargo de la enzima 24-hidroxilasa, que la convierte en metabolitos inactivos que son posteriormente eliminados. (1)

Regulador de la inmunidad innata:

La inmunidad innata es la primera y más rápida respuesta del cuerpo contra los patógenos. La Vitamina D potencia esta defensa de varias maneras cruciales:

Regulador de la Inmunidad Adaptativa:

La inmunidad adaptativa es más específica y genera memoria inmunológica, lo que permite una respuesta más rápida y eficaz en exposiciones futuras. La Vitamina D ejerce un efecto predominantemente supresor y regulador sobre esta rama del sistema inmune:

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Gráfico que muestra la actividad de la vitamina D como molécula “prosupervivencia”. Las señales de estrés y daño (flecha roja) entran en la célula y desencadenan la actividad de la vitamina D contra la respuesta al estrés o una respuesta antiinflamatoria. El mismo sistema promueve y activa (flecha verde) una respuesta antiinflamatoria tolerogénica, de tipo T-helper 2, de tipo M2 y de tipo T-reg reguladora (T-reg), para restaurar la energía y la homeodinámica redox.

Ácido Fólico y su influencia en la Inmunidad

El ácido fólico es la forma sintética de la vitamina B9, que se encuentra comúnmente en suplementos y alimentos fortificados, mientras que el folato es el término general para las diversas formas naturales de esta vitamina presentes en los alimentos. Ambos son esenciales porque el cuerpo humano no puede sintetizarlos, lo que hace indispensable su aporte a través de la dieta. Una vez ingeridos, los folatos de la dieta y el ácido fólico sintético deben ser convertidos en su forma biológicamente activa: el tetrahidrofolato (THF). Este proceso es clave para que la vitamina pueda cumplir sus funciones. El THF, a su vez, es metilado para formar 5-metiltetrahidrofolato (5-MTHF), la principal forma de folato que circula en la sangre y la que ingresa a las células.

El 5-MTHF es crucial porque dona su grupo metilo, un componente central del metabolismo de un carbono. Esta reacción es catalizada por la enzima metionina sintasa, y para que ocurra, también requiere de la vitamina B12 (cobalamina). A través de este ciclo, el 5-MTHF regenera metionina a partir de homocisteína, formando S-adenosilmetionina (SAM), el principal donador de grupos metilo en el cuerpo. Estos grupos metilo son esenciales para una infinidad de reacciones bioquímicas, incluyendo la metilación del ADN y las histonas (epigenética), que regulan la expresión génica sin alterar la secuencia del ADN. (Figura 3)

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Este esquema muestra el proceso mediante el cual el folato/ácido fólico se utiliza para la metilación del ADN. La variante MTHFR reduce la actividad enzimática y puede ayudar a desviar los grupos metilo disponibles de la vía de metilación del ADN hacia la vía de síntesis del ADN. La vía es compleja y está altamente regulada, con bucles de retroalimentación e interacciones que no se muestran en el esquema.
DHF, dihidrofolato; DHFR, dihidrofolato reductasa; DNMT, ADN metiltransferasa; dTMP, timidilato; dUMP, desoxiuridina monofosfato; MS, metionina sintasa; MTHFR, metilentetrahidrofolato reductasa; SAH, S-adenosilhomocisteína; SAM, S-adenosilmetionina; SHMT, serina hidroximetiltransferasa; THF, tetrahidrofolato; TS, timidilato sintasa. (2)

Además de su rol en el ciclo de la metionina, el THF y sus derivados actúan como cofactores en diversas reacciones enzimáticas que involucran la transferencia de unidades de un carbono. Estas reacciones son fundamentales para:

Así, la intervención del folato en la síntesis de nucleótidos y en las vías de metilación lo establece como un nutriente de vital importancia. Su presencia es crucial para preservar la estabilidad del genoma, permitir una proliferación celular regulada y orquestar la expresión de genes mediante mecanismos epigenéticos. Estas acciones son directamente pertinentes para la habilidad del organismo de generar una respuesta inmunitaria competente y para disminuir el riesgo de inestabilidad genómica, un factor que puede impulsar la patogénesis viral y oncogénica, particularmente en la infección por VPH.

Infección por VPH.

El Virus del Papiloma Humano es un pequeño virus de ADN bicatenario, sin envoltura, que pertenece a la familia Papillomaviridae. Se caracteriza por su tropismo por las células epiteliales escamosas, infectando la piel y las mucosas, incluyendo el tracto anogenital, la orofaringe y la laringe. (4)

Su genoma es pequeño (aproximadamente 8.000 pares de bases) y se organiza en tres regiones principales:

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Estructura del genoma del VPH 16, como ejemplo. (4)

El VPH exhibe un ciclo de vida viral intrínsecamente ligado al programa de diferenciación de los queratinocitos, las células epiteliales escamosas que infecta.

La interacción del VPH con la célula huésped es un equilibrio delicado. Los VPH de alto riesgo tienen la capacidad de alterar este equilibrio. La expresión persistente de las oncoproteínas E6 y E7 en las células basales y parabasales puede conducir a inestabilidad genómica. Al inactivar p53 (E6) y pRB (E7), estas proteínas no solo promueven la proliferación celular, sino que también interfieren con los mecanismos de reparación del ADN y la apoptosis. Esta disrupción crónica, junto con la acumulación de (5)mutaciones y la integración del genoma viral en el ADN del huésped puede llevar a la progresión de lesiones y, finalmente, al carcinoma invasivo.

La persistencia de la infección es el principal factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad maligna, y esta persistencia está intrínsecamente ligada a la capacidad del virus de evadir la vigilancia inmunológica del huésped. (4) (Figura 5)

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Estructura del genoma del VPH 16, como ejemplo. (4)

A pesar de las estrategias de evasión del VPH, el sistema inmune del huésped responde a la infección, logrando la eliminación espontánea en la mayoría de los casos. Esta resolución se basa en la coordinación entre la inmunidad innata y adaptativa.

Inmunidad Innata: La Primera Respuesta

La inmunidad innata actúa como primera barrera, aunque su activación puede ser modulada por el VPH. Las células de Langerhans y dendríticas (CPAs) presentes en el epitelio son cruciales para el reconocimiento inicial del virus y para iniciar la respuesta adaptativa al presentar antígenos virales. La activación de los interferones (IFN) y receptores tipo Toll (TLRs), junto con las células NK, es esencial para una respuesta inmune temprana. (5)

Inmunidad Adaptativa: La Clave para la Resolución

La inmunidad adaptativa es la principal para la eliminación persistente del VPH y la generación de memoria, siendo especialmente relevante la respuesta mediada por células:

Factores Determinantes en la Persistencia y Progresión del VPH.de

Si bien la mayoría de las infecciones por VPH se resuelven espontáneamente gracias a una respuesta inmune efectiva, la persistencia de una infección por genotipos de alto riesgo es el evento clave y necesario para el desarrollo de lesiones premalignas y, finalmente, el cáncer invasivo. Esta persistencia no se debe a un único factor, sino a una compleja interacción de elementos virales, del huésped y ambientales.

Factores Virales

Factores del Huésped

Factores Ambientales y Conductuales

La interacción de estos factores determina el resultado clínico de una infección por VPH. La comprensión de estos elementos es crucial para diseñar estrategias de prevención y manejo más efectivas, así como para entender cómo la modulación de ciertos micronutrientes podría influir en este complejo proceso. (7)

Interacción entre Vitamina D, Inmunidad y Patogénesis del VPH.

Conocida por sus amplias propiedades inmunomoduladoras, la Vitamina D influye en el curso de la infección del Virus del Papiloma Humano. Su papel como molécula pro-supervivencia en el sistema inmune es fundamental para entender esta interacción.

La investigación epidemiológica y clínica ha explorado extensamente la posible correlación entre los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D -el biomarcador más fiable del estado de Vitamina D- y el curso de la infección por VPH, así como la progresión de las lesiones cervicales. La deficiencia de Vitamina D se asocia con la capacidad del huésped para eliminar el virus, favoreciendo su persistencia. La relevancia de esta vitamina incluye a sus receptores (VDR), cuya expresión y función en las células cervicales también son objeto de estudio en relación con la patogénesis del VPH. (8)

Prevalencia y Adquisición del VPH: Múltiples estudios han investigado la relación entre el estado de Vitamina D y la prevalencia de la infección por VPH. Existe evidencia que muestra una asociación inversa entre los niveles de Vitamina D e infección por VPH, lo que sugiere que niveles deficientes de Vitamina D se correlacionan con una mayor prevalencia, tanto para genotipos de alto como de bajo riesgo. Esto podría indicar que un nivel óptimo de Vitamina D sérica (que suele oscilar entre 40-50 ng/ml) fortalece la capacidad de la inmunidad innata y adaptativa para controlar la adquisición inicial del virus o para eliminarlo tempranamente.

Persistencia del VPH: La persistencia de la infección por VPH de alto riesgo es el requisito para el desarrollo de lesiones premalignas y cáncer. El déficit de Vitamina D es un factor de riesgo independiente para la persistencia de la infección por VPH. El mecanismo subyacente radica en que un sistema inmune con deficiencia de Vitamina D es menos eficiente para generar una respuesta antiviral efectiva.

Regresión y Progresión de Lesiones Cervicales:

La evidencia sugiere que mujeres con niveles adecuados de Vitamina D tienen una mayor probabilidad de experimentar la regresión espontánea de sus lesiones intraepiteliales escamosas de bajo grado. Se postula que la Vitamina D optimiza la respuesta inmune local (especialmente la mediada por células T citotóxicas) y ejerce efectos antiproliferativos directos sobre las células epiteliales infectadas, favoreciendo la eliminación de las células afectadas antes de una mayor transformación.

Mecanismos Celulares y Moleculares en LSIL: 

A nivel celular, la forma activa de la Vitamina D interactúa con su receptor. Esta interacción permite que la Vitamina D regule la expresión de genes implicados en:

Para lesiones más avanzadas, la relación es más compleja. Si bien la Vitamina D puede tener un papel protector en la prevención de la progresión, una vez que las células han sufrido una transformación significativa (integración viral y expresión de oncoproteínas), la capacidad de la Vitamina D para revertir o frenar la progresión es baja.

Como conclusión, la evidencia respalda un papel de la Vitamina D y sus receptores en la modulación de la respuesta del huésped al VPH. Los niveles adecuados de Vitamina D parecen ser protectores contra la adquisición y persistencia de la infección y pueden contribuir a la regresión de las lesiones de bajo grado, lo que subraya la importancia de optimizar el nivel sérico de Vitamina D para fortalecer la vigilancia inmunológica contra el VPH y sus consecuencias oncológicas.

Interacción entre Ácido Fólico (Folato), Inmunidad y Patogénesis del VPH.

El folato (vitamina B9), y su forma sintética el ácido fólico, es un micronutriente esencial que participa en la síntesis y reparación de ácidos nucleicos (ADN y ARN) y en los procesos de metilación del ADN (2). Esto es especialmente importante cuando se habla del VPH, porque este virus necesita manipular el ADN de nuestras células para poder sobrevivir y multiplicarse (9).

Los mecanismos por los cuales el folato podría influir en la infección por VPH y la progresión de las lesiones incluyen:

En síntesis: el ácido fólico es vital para mantener la integridad genómica y regular su funcionamiento a través de la metilación del ADN. Una deficiencia de este micronutriente podría exacerbar la inestabilidad genómica inducida por el VPH, alterar los patrones de metilación que controlan la expresión de oncoproteínas virales, y comprometer la capacidad proliferativa de las células inmunes, todo lo cual favorecería la persistencia de la infección por VPH y la progresión hacia lesiones de alto grado y cáncer (14).  

Conclusión

A lo largo de esta monografía, se ha profundizado el complejo y multifacético rol que dos micronutrientes esenciales -la Vitamina D y el Ácido fólico- ejercen en la modulación de la respuesta del huésped frente a la infección por el Virus del Papiloma Humano y en la intrincada cascada de eventos que conducen a la progresión de las lesiones cervicales. Es un tema complejo, pero el mensaje es sencillo: estos dos nutrientes son más importantes de lo que se supone.

La evidencia científica actual subraya que mantener un estatus nutricional óptimo de ambos nutrientes es de vital importancia no solo para una defensa inmunológica competente, sino también para preservar la integridad celular y genómica ante la persistencia viral.

Por un lado, la Vitamina D (específicamente su forma activa, el calcitriol) se posiciona como un poderoso agente inmunomodulador y un regulador clave de procesos celulares. Niveles séricos adecuados de Vitamina D (entre 40-50 ng/mL) son fundamentales para fortalecer tanto la inmunidad innata como la adaptativa al optimizar la función y proliferación de células inmunes críticas; especialmente, las células T citotóxicas, que son cruciales para eliminar las células infectadas por el VPH. Una deficiencia de Vitamina D compromete severamente la capacidad del sistema inmune para montar una respuesta antiviral eficaz, lo que se ha asociado directamente con una mayor probabilidad de persistencia del VPH y con una menor regresión espontánea de las lesiones de bajo grado.

Además de su rol inmune, la Vitamina D ejerce efectos antiproliferativos directos induciendo la detención del ciclo celular, promoviendo la diferenciación y favoreciendo la muerte celular programada de las células epiteliales anómalas. Aunque su capacidad para revertir lesiones es limitada debido a la profunda alteración celular por las oncoproteínas virales, los niveles séricos adecuados se correlacionan con un menor riesgo de progresión a lesiones de alto grado y cáncer cervical.

Por otro lado, el ácido fólico es un pilar fundamental en el mantenimiento de la salud genómica y en la regulación epigenética, procesos directamente influenciados por el VPH. El aporte suficiente de folato es clave para una síntesis y reparación adecuada del ADN, previniendo la incorporación de bases incorrectas y la consiguiente inestabilidad genómica. Esta estabilidad es vital, ya que el VPH de alto riesgo manipula las vías celulares para favorecer la proliferación descontrolada. La deficiencia de folato puede exacerbar el daño al ADN inducido por el virus, facilitando la acumulación de mutaciones necesarias para la transformación maligna. Más allá de esto, el folato es un donante clave de grupos metilo indispensables para la metilación del ADN, un mecanismo epigenético que controla la expresión génica. En el contexto del VPH, la hipermetilación de genes supresores de tumores o la hipometilación de oncoproteínas virales pueden conducir a la progresión de la enfermedad. La evidencia científica ha mostrado que la deficiencia de ácido fólico puede modificar el riesgo de lesiones como CIN3+ en combinación con los niveles de metilación del ADN del VPH, y puede facilitar la integración genómica del VPH en las células huésped.

Además, la función del ácido fólico en la proliferación celular es fundamental para la expansión clonal de las células inmunes, lo que significa que una deficiencia podría comprometer la capacidad del sistema inmune para montar una respuesta eficaz y prolongar la persistencia viral.

En resumen, cuando disminuye el aporte de Vitamina D y/o Ácido fólico, favorece la persistencia del VPH y, por ende, facilita la oncogénesis viral. El cuerpo humano se vuelve más vulnerable, el virus ejerce una infección transformante y, por lo tanto, aumenta el riesgo de persistencia y progresión de lesiones.  

La sinergia entre las funciones inmunomoduladoras de la Vitamina D y el papel del ácido fólico en la estabilidad genómica y la epigenética subraya la importancia de optimizar los niveles de ambos micronutrientes.

Por lo tanto, mantener estos micronutrientes en niveles óptimos es una forma muy eficaz y accesible de fortalecer el sistema inmune y poder reducir el riesgo de lesiones precursoras de cáncer de cuello uterino.

Referencias

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  2. Tutora
  3. Directora de la Carrera

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